TARJETA AMARILLA A LA OBSOLESCENCIA PROGRAMADA
La obsolescencia programada es uno de esos temas recurrentes, de los que hablamos cada vez en cuando porque no parece desaparecer nunca; o al menos, la noción de que existe no parece desaparecer.
Se ha explorado este fenómeno muchas veces, sobre cómo nos parece que los móviles empeoran con el tiempo; el problema suele ser que es muy difícil de demostrar, ya que está basado en experiencias personales y no en datos brutos. Puede que tú sientas que el móvil va más lento, pero de ahí a acusar a las compañías de malas prácticas hay un trecho, por eso la sentencia del organismo de competencia italiano contra Apple y Samsung puede ser histórica; ha llegado a la conclusión de que ambas compañías usaron actualizaciones de software para reducir el rendimiento de sus dispositivos.
Estaríamos por lo tanto ante el primer caso confirmado oficialmente de “obsolescencia programada”. Una supuesta práctica seguida por los fabricantes modernos para reducir el tiempo de vida de sus productos; y así obligar a los usuarios a comprar una nueva versión.
Todo empezó en el campamento de la manzana, cuando "se descubrió" que las actualizaciones de iOS reducían la frecuencia del procesador de los iPhone; este cambio se producía sin avisar, el usuario sólo notaba que poco a poco su dispositivo iba más lento. Apple confirmó que, en efecto, iOS reducía la potencia del procesador, pero por un buen motivo; la reducción de potencia se producía en consonancia con la pérdida de salud de la batería. Para evitar que el dispositivo se apague solo, o que notemos variaciones en el rendimiento, Apple decidió reducir la potencia del procesador para no sobrecargar las baterías en mal estado.
Tanto Samsung como Apple han sido multadas con 5 millones de euros, por lanzar actualizaciones de software que reducían el rendimiento de sus smartphones. No importan los motivos, ya que provocaron un cambio notable en los dispositivos comprados por los usuarios, y sobre todo, sin avisarles. Tal vez si hubiesen avisado no hubieran sido investigadas; pero entonces se habrían arriesgado a recibir mala prensa cada vez que saliese una actualización.
De hecho, Apple ha recibido una segunda multa de otros 5 millones de euros por no informar a los usuarios de cómo mantener y reemplazar las baterías; una información que tal vez les hubiera evitado sufrir la pérdida de rendimiento.
Según los investigadores, tanto Samsung como Apple causaron “disfunciones y rendimiento significativamente reducido” en sus dispositivos, “acelerando el proceso de reemplazo”. Ninguna de las dos informó a los usuarios del impacto que iban a tener las actualizaciones, ni cómo recuperar el rendimiento original que tenían sus dispositivos.
Lo más llamativo del caso es cómo Apple ha “arrastrado” a Samsung a esta polémica. Originalmente, el caso sólo afectaba a Apple, pero los investigadores italianos también descubrieron prácticas similares en dispositivos de Samsung. Otras investigaciones como la francesa o la española no incluyen a Samsung; centrándose sólo en Apple.
¿Seguiremos apostando por el casi monopolio entre Samsung y Apple? ¿Qué móvil tenéis vosotros?

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